Creo que la primera vez que viajé sola fue a Europa. Iba muy nerviosa (seguro ya les había contado esto). Definitivamente, ese viaje me enseñó de todo: me enseñó que no debo comprar vuelos con escalas cortas, que siempre debo llevar algo para temas digestivos, que es importante revisar los horarios del transporte público del lugar antes de comprar los vuelos, que las escaleras eléctricas son mis enemigas, que el lenguaje no es un impedimento para viajar, que el silencio es un buen compañero y que una sonrisa y un “hola” siempre ayudan.
Cada viaje que he hecho me deja muchas enseñanzas, pero también me ayuda a poner en práctica lo que aprendí en el anterior. Entiendo que la seguridad es un punto importante, pero también creo que aún existe gente buena en el mundo. En varios viajes he conocido personas con las que he convivido y después ya nunca vuelvo a ver… y a otras sí; incluso hemos intercambiado redes.
Hoy les contaré mi experiencia con tres personas que conocí viajando: una en Machu Picchu, otra en Washington y la última en Londres.

✨ Septiembre — Machu Picchu
Me subí al tren del pueblo Machu Picchu hacia Ollantaytambo, tomé mi lugar y, de pronto, llegó una chica a sentarse a mi lado. Comenzamos a platicar; ella también iba sola, así que compartimos nuestras historias de viaje. En algún momento descubrimos que no sabía cómo moverse de Ollantaytambo a Cusco, así que le dije: “Si quieres, nos vamos juntas, yo ya me sé el camino”.
Nos fuimos en el mismo transporte, llegamos a Cusco, nos despedimos y cada quien se fue a su hotel.
Ese día salí a caminar por la ciudad, llegué a un museo… ¡y ahí me la volví a encontrar! Así que decidimos seguir el día juntas. Nos acompañamos el resto del día, nos tomamos fotos y hasta me ofreció hospedaje cuando vaya a España.

🇺🇸 Septiembre — Washington
Ese mismo mes tomé un tour de Nueva York a Washington. Como iba sola, me tocó un asiento individual en el camión que nos transportaba. A medio camino hicimos una parada y conocí a otra chica que también iba sola en el mismo tour. Cuando subimos de nuevo al camión, nos sentamos juntas y empezamos a platicar.
Durante el recorrido por Washington nos separamos, seguimos al guía y, cuando nos dieron tiempo libre, cada quien tomó su rumbo. Cuatro horas después, mientras comía sentada en el pasto de la zona del Smithsonian, ¡me la volví a encontrar! Nos sentamos juntas, compartimos la comida y nos ayudamos a tomarnos fotos.
Al regresar al camión rumbo a Nueva York, nos despedimos: yo bajaba en la segunda parada y ella en la tercera. No nos compartimos redes, pero fue una linda coincidencia.

🇬🇧 Mayo — Londres
Tomé un Free Tour desde Covent Garden, de esos donde caminas por la ciudad mientras el guía te explica. La mayoría de las personas iba en familia, excepto otra chica y yo. A medio camino comenzamos a platicar y a hacer equipo.
Recuerdo que, cuando terminó el tour, le pregunté qué haría, y me dijo que su camión salía hasta la noche, así que buscaría cómo hacer tiempo. Ahí se despertó mi espíritu de guía y le dije: “¿Y si te llevo de tour al otro lado de la ciudad?”. Aceptó encantada.
Fuimos al Tesco a comprar algo para comer en el camino, tomamos el metro y llegamos a la zona de la London Tower. Caminamos por toda el área, visitamos lugares que ni yo conocía, nos ayudamos a tomarnos fotos y, cuando se acercaba la hora, la acompañé a la estación Victoria para que tomara su siguiente transporte. Luego regresé a mi hotel, con el corazón lleno.
💫 Reflexión final
Creo que cuando viajas sola (o solo) vas más abierto a conocer personas… o a conocerte a ti mismo. Los tours grupales siempre te dan la posibilidad de conectar con gente que tiene los mismos intereses que tú.
Me encanta viajar sola porque puedo hacer y visitar lo que quiera, pero cuando te abres a convivir con otros, también te das la oportunidad de aprender de ellos y ser flexible con tus planes.
La próxima vez que viajes solo, busca un Free Tour o algún recorrido a pie por la ciudad: definitivamente conocerás gente nueva con la que podrás compartir momentos inolvidables.
Viajar sola me enseñó que las mejores compañías llegan cuando dejas de buscarlas.
Kauldy